Yo lo pienso totalmente al revés,creo que ya a esta edad es donde mas valen esos derechos ya que hay que tropezar para aprender a caer.
Caímos 1,10 o mil veces pero todas valen y de todas nos queda una lección por mas chica o grande que sea.
Yo tropezó,y lo que es peor, caí y me di la cabeza contra el piso un millón de veces pero voy aprendiendo como caer y sobrevivir. Aprendo a saber de quien tomar los concejos,y por sobre todo, aprendí a tomar mis propias decisiones.
Yo llegue a la conclución de que muchas veces los adultos son los equivocados ya que al prohibirnos cosas para,supuestamente, tener la vida perfecta nosotros erramos el triple de veces; E indirectamente muchos de nuestros dolores y lagrimas son culpa de ellos y sus mandamientos.